jueves, 24 de julio de 2008

No hay nada más


No hay nada más que decir porque mis labios ya pronunciaron todas las palabras de amor que existirán, porque gritaron con coraje cada vez que el amor me dolió y que la frialdad me quemaba y porque mi cuerpo ya sintió cualquier escalofrío que una presencia le pudo haber provocado.
No hay nada más que soñar porque todos mis sueños se destruyeron al volverse pesadillas, porque cada vez que vuelvo a cerrar los ojos no veo nada más allá de la obscuridad y porque sueño, ese dulce sueño ahora es mi consuelo y mi único refugio.
No hay nada más que romper porque no queda nada completo; porque sólo hay fragmentos de vida que aún volviéndose a juntar no contarán nuestra historia. No hay nada que contar, porque nuestra historia dejó de existir desde que los personajes murieron.
No hay nada más que la incertidumbre de saber si otro día aceptará mantenerme con vida, si mis suspiros resistirán seguir siendo exhalados con mortandad, sabiendo que no regresarán jamás a su fuente de inspiración.
Apareciste, me desvanecí y ahora sé que siempre hay algo más.

No hay comentarios: