martes, 24 de abril de 2007

El anonimato de mi identidad

A veces tengo la idea de que estoy soñando.
Decido despertar pero no puedo abrir los ojos, todo está oscuro. Insisto en abrirlos, pero no puedo, todo sigue oscuro; de pronto descubro que ya los tengo abiertos.
Un húmedo frío recorre mi cuerpo, pero no son lágrimas enjuagando mis ojos; sino sangre destilando mi frustración.
Me escondo bajo una cobija, pero aun así no cubro el frío que me deja esta soledad.
Me revuelco en mis ideas y me retuerzo entre tus recuerdos; ahora solo quisiera escuchar tu voz en este ensordecedor silencio.
Mis ojos aún abiertos no logran ver; se niegan a infectarse de esta realidad, prefiero abrir tu corazón y contagiarlo de este amor.

A veces pienso que estoy corriendo detrás del amor y es cuando me detengo a preguntarme si no es el amor quien corre tras de mi. Pero hoy no, la estática de mi frustración no me permite moverme. Me detiene el miedo; pues me he vuelto un rehén de tu desprecio, una víctima de tu amor y la sombra de tu indiferencia.

Esta vulgar ironía se ha vuelto a burlar de mi, y mi ofuscado corazón no sabe que hacer con este obsoleto amor que no encuentra respuesta, tu respuesta.
No hay un hoy, tampoco creo que haya un mañana. No encuentro sensatez en la ansiedad de necesitarte.
Estoy perdiendo el conocimiento, no recuerdo ni mi nombre ¿será Soledad? o será ¿Amargura?
También empiezo a perder mis sentidos, a lo lejos escucho la lluvia que cae afuera. Abro la ventana de esta alma en agonía y las gotas caen sobre mi piel, ardiendo de la misma manera en que aún lo hace el oxidado sabor de tus labios en los míos.
Se ha vuelto insoportable el hedor de tu abandono y la traición de tus promesas.
Quisiera cruzar la frontera de tu orgullo y recuperar la seguridad que sentí al estar contigo. Así acortar la lejanía que envuelve esta dolorosa distancia.
Ojalá supiera que sería de nosotros sin esta falsedad de cubrir apariencias, si fueras capaz de no esconderte en un capullo de inseguridades y enfrentar lo que sentimos.
Me cuestiono ¿qué harás si un día se agotan las expresiones de tus máscaras, cansadas de fingir lo que no sienten?
Mientras lo logras, reconstruiré las alas rotas de mi fe para que tu frialdad no vuelva a impedirles el vuelo. Tu estrategia es mi derrota, pero emergeré de tu vanalidad y te besaré en diferentes idiomas, hasta que comprendas el lenguaje de un amor en proceso de descomposición; que renacerá de esta absurda confusión. Entonces enmudecido de angustia susurrarás la identidad de mi anonimato.
Desearía que estas líneas no cobraran vida, pero ¿qué es la vida sino una duplicidad de realidades?

Lentamente tras este letargo de identidad…he vuelto en mi.

Ahora recuerdo mi nombre: ESPERANZA
Derechos Reservados ©. Se prohíbe la reproducción total o parcial sin consentimiento del autor.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Cada vez que leo esto, me siento intimidado y a la vez orgulloso!!! Eres la unica persona que me hace sentir asi...
Eres mi orgullo y mi miedo...
Eres mi amor y mi todo
Diego

Fabiola de Nadie dijo...

Eres la única persona que me ha citado en mi vida. Gracias por apoyarme siempre

Anónimo dijo...

Falso.

Anónimo dijo...

Falso.