El eco de tus palabras resonando en este vacío existencial que acabas de regalarme, me invita a enfrentarme con 1espejo.Intento sostenerme de pie frente a él (...) no logro ver mi sonrisa.
Pienso que la debilidad de tu ausencia me hizo perderla, luego así me doy cuenta que ahí esta: empañada en lágrimas.Esperando ver mi reflejo me doy cuenta que soy solo soledad apoderada en este cuerpo imperfecto.
Entrando en un estado de remodelación, intentando perfeccionarme para tí, logro ver mi poca sensatez luchando contra el delirio de tus promesas. Ahí es donde encuentro la solución a este contraste perfecto; a este diluvio de lágrimas que al formar una inundación de decepciones lentamente mojan la sequía de tu represión. Estoy necesitada de un exorcismo del efímero espejismo que fue tu amor.La sombra del estruendo que causó tu silencio me susurra que esta irrealidad de lo existente fue el preludio para este discernimiento de destinos, convirtiéndonos solo en una realidad olvidada.
Incitándome a serle infiel a mi propia seguridad, me sumerjo en este suicidio de sentimientos.
Fugazmente, el sentido de esto a lo que vanamente llamamos vida dio un vuelco inesperado, se ha desubicado en la pulcra inmundicia de tu desapego.
El hastío de besar tu ausente presencia me provoca un casi desapercibido soplo de este anhelo que solloza. Recobrando la cordura vuelvo a sentirte como un tibio escalofrío dentro de ésta alma- penitente- cuya retrograda sensación de no tenerte me envuelve en esta austeridad de reacciones. Pero sé que el estrago que precede esta pérdida, será recompensado con una eterna estadía de recuerdos.
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